Castellano Svenska

El ataque de ansiedad

¿Qué es un ataque de ansiedad?

Desde la infancia hemos construido unas defensas para podernos adaptar a nuestro entorno. Con estas defensas podemos llegar a tener un equilibrio vital que nos permite tirar adelante y hacer la vida que queremos o tenemos que llevar. Sin embargo hay factores vitales que pueden romper este equilibrio, romper nuestra estructura defensiva y dejarnos totalmente expuestos. Uno de los síntomas de que esto ha pasado es cuando tenemos un ataque de ansiedad.

Sin embargo, el impacto sobre el organismo de un ataque de ansiedad es muy fuerte, tanto que queda registrado como un trauma mayor. Esto quiere decir que cualquier cosa o situación que nos recuerde aquel momento puede disparar sensaciones similares o incluso otro ataque de ansiedad. Como resultado el sujeto se vuelve muy sensible y muy pendiente de las sensaciones corporales relacionadas, como la respiración, el ritmo cardíaco, sensaciones de tensión, dolores en determinadas partes del cuerpo, etc. Durante un ataque se ansiedad es frecuente que el sujeto siente una sensación intensa y angustiosa de que se está muriendo. Eso hace que cualquier sensación que recuerde ese momento, sea externa o interna, puede provocar otra vez el mismo miedo intenso. Así, aunque en realidad esté perfectamente seguro, puede tener la sensación de estar en peligro agudo, tal vez incluso peligro de muerte, cosa que puede retraumatizarlo.

La terapia para tratar el ataque de ansiedad o el trastorno de pánico se divide en dos fases. 
La primera, que se tiene que hacer lo más pronto posible después del ataque de ansiedad para evitar que se cronifique, está destinada a aminorar en lo posible los efectos traumáticos del ataque y restablecer una normalidad en la vida del paciente. Esto se hace con diferentes técnicas psicoterapéuticas, tanto cognitivas, como analíticas y sintomatológicas. 


La segunda fase comienza cuando el paciente ya ha vuelto más o menos a la normalidad, con una sintomatología más suave, y que haya recobrado cierta sensación de seguridad. Entonces se trabaja para resolver los conflictos profundos que ha llevado a la persona a esta situación, a ese estado de estrés tan fuerte que se le han roto las defensas emocionales. Allí se aplican técnicas de terapia más profunda, que pueden ir desde una psicoterapia breve, es decir, para abordar este problema en concreto, o una psicoterapia profunda, cuyo objetivo es un cambio estructural profundo y duradero de la personalidad.

 

« volver